Archivos para octubre, 2013

Suelo y tubo de escape

Publicado: 28 octubre, 2013 en Chapuceo

Vamos empezando con el mantenimiento. Lo primero, quitar el suelo de goma y ver cómo está todo por debajo. Está así ahora mismo de más lejos a más cerca desde la parte de atrás:

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Óxido nada profundo (es casi barro, mucho lo quitas con el dedo frotando) y porquería varia. Para esto hay 2 opciones: de rodillas y con el cepillo de puas o con un accesorio para el taladro inalámbrico (que va a ser esa la opción). Luego una capita de minio para evitar futuros problemas y no sabemos si pintar sobre eso con chapapote o con alguna pintura especial impermeabilizante. Hay que mirar y esperar a primeros para comprarla.

 

Por otro lado, ya me metí debajo a ver ese famoso desperfecto del tubo de escape, y me encontré con esto:

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Por ahí se me va la fuerza! Nada, habrá que cambiar ese tramo (el del silencioso del medio) y pista.

 

Proximamente más noticias.

Vámonos para el sur!

Publicado: 17 octubre, 2013 en Viajes

Vacaciones!

El 27 cuando salí de currar preparamos las cosas y marchamos para aprovechar mis vacaciones y celebrar la victoria universitaria de Zuri.

Con todo cargado (Pixie incluído) fuimos kilometrando hacia Toledo por dónde pensábamos dormir. En un primer momento el sitio iba a ser en La Guardia, un pueblito de Toledo. Pero al llegar estaban en fiestas y tenían literalmente separado en 2 el pueblo, y estábamos en la zona que no molaba, así que después de un rato desesperanzador pasada la 1 de la madrugada fuimos a un pueblo cercano para dormir. El nombre del pueblo no se me va a olvidar: Tembleque. Cuando llegamos, vimos que era un pueblo de 20 o 30 casitas y como 5 o 7 tuneros con sus Seat Ibiza con equipos de sonido de 1000€ atronando y haciendo el bobo. Se cansaron rápido y se fueron con la ‘música’ a otra parte.

Nos levantamos, desayunamos en un área de servicio que había (y bastante bien además… menuda tostada de hogaza que le pusieron a Zuri!) y nos pusimos en camino a Cuevas del Campo. En principio miré para ir pasando por toda la sierra de Cazorla y ver aquello tan bonito, pero luego lo desestimé porque eran muchísimos kilómetros de carretera mala. El tema es que cuando me imprimí las indicaciones de Google Maps todavía tenía puesto pasar por la sierra de Cazorla, así que estuvimos como 2 horas y pico bordeando el embalse del tranco de Beas. Un sitio increíblemente bonito pero una ruta desesperante si no era tu intención ir por ahí. Se nos cruzaron ardillas, vimos aguas verdes como en el Urederra pero a una escala enorme, y sobre todo estuvimos horas subiendo y bajando cuestas a 30 por hora. Al final salimos y llegamos al pueblo de Cazorla, donde paramos para echar gasolina y seguir un poco más. Hicimos unos recados en un pueblito que había de camino (a la gente le debemos parecer super guapos, porque cuando entramos en el pueblo nos miran todos. Será la matrícula de BI? Nah, seguro que es por guapos) y que tenía las mejores patatas fritas artesanales del planeta. Que buenas…

De camino a Cuevas del Campo encerrados entre paredes altísimas:

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Tras otro ratillo en el que ya sólo veíamos olivos y más olivos, llegamos a Cuevas del Campo y su playa de interior. Hay que reconocer que el sitio era mucho más bonito de lo que nos esperábamos y estábamos completamente solos. No se si tenemos fotos porque la cámara estaba en las bolsas de atrás y no se si la sacamos este día o el siguiente, pero bueno, un sitio precioso como se puede si buscais ‘cuevas del campo playa’ en imágenes de google.

Descansamos bastante bien (aunque me levanté a vomitar de madrugada y en minutos me dormí de nuevo) y cuando nos levantamos recogimos un poco la furgo y nos pusimos rumbo al sitio al que queríamos ir: Granada.

Apenas tardamos nada y al mediodía estábamos allí. Aparcamos en la zona del palacio de deportes pegados al parque que hay. Era un sitio por el que de noche apenas pasaba nadie pero estaba en el centro y rodeado por el parque para sacar al perro, de 2 zonas de tapeo, junto al polideportivo donde nos dejaban ducharnos gratis, a 2 minutos del Mercadona, y en general de coña vamos. Aparcamos, pusimos los oscurecedores, dimos un paseo con el perro y me fui a la furgoneta a montar la cama y dejarlo todo preparado para la noche para no dar la nota. Una vez con la cama hecha y cambiados de ropa, nos fuimos a la aventura del tapeo. Aunque en el primer bar parecíamos rústicos en dinerolandia le pillamos el tranquillo al terraceo-cañeo-tapeo. Subimos hasta la Alhambra pasando por la placeta de Joe Strummer y subiendo cuestas y más cuestas y esquivando a las gitanas que pretendían venderte aceptar el dinero que les dieras voluntariamente (en mi caso no les di ni la mano ni cogí el romero). Bajamos por donde sube todo el mundo y llegamos a la Plaza Nueva, y la verdad es que aquello estaba bastante lleno a pesar de que habían caído 4 gotas y la gente iba abrigada como para ir a Alaska mientras nosotros estábamos en pantalón corto y camiseta. Casualidad era el día que sacaban a la virgen de las angustias y las calles estaban tomadas y cortadas por los policías y la gente vestida como de gala o algo así. En plan raros. No sabría ni explicar cómo vestían. Nos piramos de allí y fuimos andando siguiendo el río Genil hasta la tarde-noche en la que retomamos la actividad estrella: tapear!

Casa con graffitti de camino a la Alhambra:

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Misma casa, otro graffitti:

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Qué tiene de especial esta placeta?:

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Es la placeta de Joe Strummer!:

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Para dormir no tuvimos ningún problema y cuando nos levantamos fuimos al bar del parque que lo lleva un búlgaro muy majo que nos daba indicaciones de sitios y nos dijo lo del polideportivo.  Picamos algo de comida (tapas!) y nos fuimos al Torcal de Antequera a hacer la ruta larga de las 2 que hay (larga es mucho decir… era más larga, pero ya, ni 2 horas y media tardamos). Allí vimos un sitio muy chulo la verdad. Esas formaciones de piedra no las había visto en mi vida y además había un montón de cabras por todo el camino mirando mal a todo hijo de vecino. A ratos caía algo de agua pero la verdad es que no diría que llovió.

Esto parecía una cabra de verdad, pero la estuve mirando un rato y debe ser un reclamo, porque no se movía ni haciendo ruido:

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Paisaje chulo:

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Cabra mirando mal 1:

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Toneladas de musgo por todas partes:

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Cabra mirando mal 2 y encima se acercó un montón:

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Pasadizo por el que había que pasar siguiendo la ruta larga:

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Este árbol parecía que tenía el tronco de piedra desde aquí:

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“Aquí hay muchas nubes… vámonos para la playa!!!”:

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Cuando acabamos nos replanteamos lo de dormir allí, porque acabamos muy pronto y aquello era una explanada de asfalto a mucha altura donde hacía mucho viento y frío. Después de consultar en el móvil cuánto me separaba de la costa, nos fuimos directos a Salobreña ya que el plan al día siguiente era ir a Almuñecar a pasar el día. Allí sin problemas para dormir. Hay un aparcamiento público de hierba en el que había mucha gente con autocaravanas, furgonetas e incluso autobuses y también aparcaba gente para ir a la playa y eso. Estuvimos un rato en la playa pero había una marea de mierda y encima el agua estaba tirando a fría, así que un ratito y ya. Un sitio MUY tranquilo para descansar. Además coincidimos con un matrimonio de Ordizia y unas señoras de Sopelana en una autocaravana al lado nuestro.

Al levantarnos volvimos a apreciar lo que molaba el sitio: el perro suelto jugando con los perros de los vecinos, gente todo el día en movimiento y paz, paz, paz, y paz. Nos dimos un chapuzón rápido y fuimos a Almuñecar y vimos un poco aquello (chapuzón incluído). Fuimos a comer a Casa Juani en la calle Trapiche 3 porque les conoce Zuri de cuando iba de pequeña en verano por allí. Auténtica comida casera como la que podría comer en casa de mi abuela. No se ni cuántos calamares me comí después de la rosca… De ahí y con la tripa llena volvimos al campamento base en Salobreña donde dimos un paseillo. De vuelta en la furgo apareció una pareja ofreciéndonos nosecuantos kilos de mangos recién cogidos por una miseria de dinero. Casualidades de la vida no tenía más que billetes y él no llevaba nada, así que al final juntando monedillas sueltas por la furgo cogimos un par de mangos porque estaban fresquísimos. El día anterior debió pasar con chirimoyas y había una señora pidiéndole más. Cenar, ver las estrellas y a la cama.

Calita vacía en Almuñecar. Así podíamos meter al perro:

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Furgoneta pequeña entre autocaravanas enormes en Salobreña:

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En esta se ve uno de los buses. A la derecha:

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Vista aérea del sitio:

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El día siguiente tuvo altibajos. Lo malo, chuparme un tramo criminal de carretera después de que nos dijeran en unas pistas de atletismo en Motril que nos dejaban ducharnos y que después de ducharse Zuri cuando me iba a duchar yo apareciera un tal Manolo que me dijo que no, que había cambiado de opinión y que si no había pagado la cuota anual de las pistas de atletismo no podía dejarme ducharme. En fin, dejemoslo en que me enfadé un poco. La carretera como iba contando, se suponía que iba a ciger la A7, y ponía que estaba en la A7, pero estábamos yendo por una carretera de costa pésima donde nos cruzamos en una curva con un señor itinerante (ver foto). Al final llegamos a la A7 y paramos en un supermercado a la altura de Almería a comprar víveres y muchos hielos (hacía un calor delictivo). Fue el tramo más feo de carretera porque sólo veía los toldos esos blancos de El Ejido que a la gente le gustan porque se ven desde el espacio, pero me pareció una mierda y sólo quería dejarlo atrás y no volver a acordarme. Al final llegamos al destino: Cabo de Gata! Eso hizo que todo valiera la pena. Aparcamos en la carretera de antes de llegar al faro y básicamente estuvimos los siguientes 3 días y 4 noches viviendo en la playa de día y de noche. Un día nos arrimamos a Las Negras pero aquello estaba desierto todo.  De camino, me colé en un albergue para ducharme y lavarme la cabeza porque en Motril el Señor Manolo no me dejó. Ya en Las Negras comimos unas tapas y hablamos con un camarero bastante majo y que ponía música de verdad. La taza del inodoro era un trono de madera que el tío había encajado dios sabe como, pero oye, me senté en un auténtico trono.

Señor itinerante al borde (porque no había arcén) de la carretera de la costa:

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Para haberme quedado a vivir:

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A este le daba igual lo bonito que fuera el atardecer:

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Foto de la furgoneta desde el agua:

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Vista desde el faro en Cabo de Gata:

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Tras 3 días al solazo de Cabo de gata y tapeando todo el día por allí, decidimos que ya era demasiado calor y que podíamos ir a Granada que tenía algo menos de temperatura para terminar lo que empezamos. Aparcamos en el mismo sitio prácticamente y ahí estuvimos 3 días. Esos 3 días fueron una orgía de cerveza y tapas a 2€ la ronda. Y eran muchísimas rondas y buenísimas además. Ya teníamos nuestra ronda de tapeo y que si a tal hora a este y a cual hora al otro. Me iba a la cama con dolor de tripa de lo lleno que estaba.

Desierto, desierto, y más desierto en Almería:

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Ese es el poblado donde se grababan las pelis de vaqueros visto desde la carretera:

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Así estuvimos 3 días, hasta que el último día después del tapeo correspondiente (sólo bebí fanta naranja) le dije a Zuri que qué le parecía que fuéramos subiendo porque total, en Granada empezaba a hacer demasiado calor y ya era abusar de las tapas.

Aquí dormíamos en Granada. Máxima discreción:

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Recogimos, nos pusimos en movimiento y quedamos en Torrejón de Ardoz con una amiga que vive allí y que antes curraba conmigo. Nos ofreció su casa para dormir y preparó cena, pero tras cenar algo seguimos nuestro camino hacia Lozoya. Cuando llegamos allí (tardísimo) vimos que donde pensábamos aparcar había una plaza de toros portátil, así que subimos un buen cacho de Navacerrada hasta un parking que hay en medio del monte, pero había un coche y no entendí lo que estaba pasando y decidí que ahí no podíamos dormir, que aquello era un poco tétrico. Acabamos durmiendo en Pinilla del Valle, en otro sitio que de noche era tétrico y hacía un frío del carajo para ir en bermudas, pero bueno, era tarde y había que dormir porque ya llevaba casi 600 km.

A la mañana oímos ruidos y tal, y resulta que de día es un sitio chulo donde van las familias con los niños a pasar el día y muchísima gente a pescar desde bien pronto (igual las 6 de la mañana…). Recogimos bártulos, y pasamos por Buitrago de Lozoya a ver cómo estaba aquello, pero al llegar no vimos más que Guardia Civil por todas partes y ya estábamos a menos de 4 horas de casa, así que compramos unos sandwiches en una gasolinera, repostamos, y seguimos kilometrando hasta llegar a casa. Según el cuadro, me he fundido unos 2700 km. en el viaje y la verdad es que no he gastado tantísima gasofa.

Y ahora, el mapa aproximado como siempre: